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De mayor quiero ser de todo, menos invisible

Ya está. Por fin lo he decidido. Ya me ha costado eh? A buenas horas, estareís pensando!!Pero como nunca es tarde……..
De todo el abanico de cosas que hay para elegir, al final lo tengo claro: quiero ser de todo, menos invisible.
Ya me fastidia tener que llevarle la contraria a mi querida Malú, pero no. Nada de un “disfraz hecho de luz, camuflaje total blanco y azul y ser invisible”
Aunque tengo que confesar que alguna vez lo he deseado……..poderme colar en la sala de profesores y ver los exámenes, marcharme la primera de una reunión de amigas y volver invisible para ver si me están “fabricando un traje nuevo”……incluso ya que estamos….por qué no? colarme en el vestuario de bomberos, eso sí, sólo a nivel técnico para verificar si tanta tableta es real. Ya lo siento pero es que el chocolate a mí me pierde!!!
Y no sólo lo he deseado. A veces, incluso lo he llegado a ser.He sido invisible. Demasiadas veces, diría yo.
En ocasiones buscado; por timidez, por miedo, por vergüenza, por resultar más fácil, por falta de atrevimiento…….
Otras, de alguna manera impuesto; por ser pequeña, por no destacar en clase, por ser joven, por ser mujer, por pensar diferente, por ser madre, por no ser joven, ……….Miles de ocasiones en las que por mucho que me empeñara, pasaba totalmente desapercibida…….
Y es que……….. no hay quién acierte!
En fin, la cosa es que lo he probado y no me ha gustado, y si ya andaba dudando sobre las ventajas e inconvenientes, el hecho de llevar un tiempo observando a la gente mayor que me rodea , ha hecho que ahora mismo no hay nada que tenga tan claro como eso. De mayor no quiero ser invisible.
Me gustaría que………….
no fuera necesario que alguien me tenga que acompañar al médico para que éste se convenza de que mi catarro tiene muy mala pinta
que la peluquera no me peinara igual todas las semanas
que no me miraran raro en la planta joven del Corte Inglés. Yo no tengo la culpa de que los espejos sólo muestren la corteza y no reflejen espíritus y actitudes
que no me dejen para el final en las colas de la barra de las cafeterías, de la frutería, de la carnicería… Mi cartera, puede que llegue a estar más desgastada, pero no por eso mi dinero valga diferente.
que no tenga que ir al taller mecánico acompañada de un hijo para que el mecánico por fin oiga el ruido que hace tiempo le llevo diciendo que hace mi coche.
que no pongan cara de circunstancia cuando me vean llegar a clases de euskera, de informática, incluso de zumba. Qué pasa que sólo hay una edad en la que una puede estar zumbada, o qué!!
que me escuchen cuando hable, aunque a veces me repita. Hay historias que hace falta contarlas más de una vez para disfrutarlas, olvidarlas o curarlas.
que pueda tomar libremente decisiones sobre mi vida y contar con el apoyo de mi gente. Si hay algo que te dan los años es que tienes muy claro lo que quieres
que pueda bailar sin reparo, aunque la altura de mis tacones vaya haciéndose cada vez más pequeña, si hace falta hasta bailo descalza
pero sobre todo me gustaría, que en ese camino de hacerme mayor, aunque a veces me falle la memoria, jamás me falte la ilusión y el valor suficiente para impedir que nadie, incluída yo misma ,me haga invisible.
(Este escrito nació dedicado a la gente mayor, en especial a mi madre, pero nos puede servir a cualquiera, no seais invisibles ni permitáis que nadie os lo haga sentir; en casa, en los colegios o universidades, en el trabajo, en la calle………………….porque ninguna estrella necesita permiso para brillar.)

Laura…el desempate

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